Archivos para la Categoría 'Cine'

- El Big Brother; combo doble Orwelliano

“Si queda alguna esperanza está en los proletarios. En palabras, sonaba razonable: pero al ver a los seres humanos con los que se cruzaba en las calles, se convertía en un acto de fe.”

1984 

Escribo para quien pueda detenerse a reflexionar, para quien tenga el tiempo de tomar un libro y quiera abrir su mente a nuestra triste realidad. O para quien después de haber leído el libro, quiera apreciar una joya cinematográfica: 

Existe un libro llamado 1984 y una película llamada del mismo modo. Las dos obras de arte dignas de ser observadas con precaución y atención.  

A continuación, una proyección del contenido de la novela de George Orwell y la adaptación en cine de Michael Radford. La crueldad humana, la sordidez de la conciencia, el acto ciego y bien definido de la autodestrucción, la adoración de la imagen de alguien que quizá ni siquiera existe, el propio desprecio por la individualidad, la voluntad personal inexistente. 

Un país donde cada “hombre” vive de la manera más desoladora e impersonal, un lugar en donde el lenguaje como lo conocemos se va eliminando, donde la conciencia de la historia y los recuerdos está desapareciendo. Un sitio en donde la historia se ha estancado en un lago de mentiras que se vuelven realidades y luego otra vez mentiras. Un lugar en donde uno teme que lo maten no por ser diferente a lo establecido, sino porque lo establecido puede ser verdad; y por desgracia esa verdad es horrible. 

Esta cruel visión de una época distópica en donde el bien común no existe y el hombre se ha olvidado de ser hombre, se asemeja, muy a mi parecer a lo que podría ser nuestro futuro… ¿lejano?  

Es la era del Big Brother, una entidad omnipresente y castigadora. Año 1984, la crisis de la raza humana. Londres, una sociedad desahuciada y carcelaria. George Orwell escribió en 1948 el devenir de la humanidad en un libro que sólo podría ser el resultado del espectáculo que fueron las guerras mundiales y las prácticas del stalinismo fascista.  

1984 es un libro que difícilmente podría olvidar, pues la situación actual del mundo me remite a ciertos pasajes de esa obra. Hoy estamos en una época en la que prendemos la televisión para ver un programa llamado Big Brother, que transmite las 24 horas del día a un grupo de personas luchando por sobrevivir; no puede ser más que la completa inspiración que tuvo Orwell.  

Estamos en una época en la que el hombre está preocupado por vivir al día bajo los mandatos del Gran Hermano Estado, sin tener tiempo para detenerse y pensar en su existencia. En una época en la que la desmoralización del hombre es lo que está a la orden del día; donde las guerras son transmitidas vía cable y celebradas por las grandes potencias mundiales. En una época en donde del espíritu del hombre se halla corrompido y en peligro de extinción. En una época en donde una pantalla de televisión te hace saber que la Neolengua ya no es una fantasía al repetirte a cada instante la palabra LIBERATELE. 

Estamos en una época que da miedo, y que en ocasiones, da la desgraciada sensación de que todo se pondrá peor. Estamos en el 2007 ¿llegaremos a 2984? ¿O antes de eso nos habremos consumido a nosotros mismos víctimas del odio entre naciones vecinas y a la automatización de nuestras acciones que apuntan a la destrucción del planeta tierra? 

“Si quieres una imagen del futuro, imagínate una bota pisando un rostro humano… para siempre.” 

Hell

- El Arco y la posesión sexual de ultramar

A Fá.

La última película de Kim Ki-Duk, El Arco (2005) llegó a México y fui a verla de imprevisto. Si bien El Arco pertenece a un estilo de películas que no son mis predilectas, debo reconocer que me gustó y la considero una buena película, por eso, pero también y principalmente porque la vi con la misma persona (una entregada admiradora del cine de Kim Ki-Duk) con quien vi Las Estaciones de la Vida del mismo director, le he de dar un lugar en este espacio. 

Una escueta sinopsis 

La historia habla de un anciano que vive en medio del mar en un barco pesquero, al que asisten turistas y en el que tiene recluida a una linda jovencita que se encontró cuando apenas tenía 7 años, y a quien pretende hacer su esposa ahora que ha pasado una década y ella está por cumplir los 17. Pero diferente a lo que podría parecer una vida de “secuestrador-cautivo”, ella y él mantienen una buena relación, hasta que el hombre, ahogado en celos tiene que correr a todos sus huéspedes a punta de flechazos porque algunos se ven interesados en la chica. 

Resaltando el momento que más me agradó 

Después de que el sueño del viejo protector de la joven se ve frustrado por la fortuna, suceden una serie de incidentes que los llevaran a su distanciamiento, hasta llegar a un punto en el que el anciano comprende que es mejor liberar a la muchachita (para quien su mundo es estar rodeada de agua desde que él la encontró), pero no sin antes haber sido complacido por su joven prospecto de esposa, quien le concede una hermosa y colorida boda a mar abierto, con un lindo ritual, atuendos tradicionales de belleza envidiable y hasta con un testigo incrédulo ante lo que ve. 

Terminado aquel ceremonial, el anciano se da por bien servido y es cuando inicia el momento simbólico y mágico de la historia; el viejo se lanza al océano perdiéndose en su profundidad, para después tomar posesión del cuerpo y la virginidad de la muchachita ¡desde ultramar! pues la joven, quien se había quedado dormida, empieza a experimentar un apasionado coito completo en solitario que culmina con la explosión marina del orgasmo simbolizado con una flecha que se instala a pocos centímetros de la vagina de la chica, dando muerte así a una etapa de su vida como cautiva del anciano que la cuidó por tantos años, y terminando así la vida de él quien se ha liberado de su deseo carnal más grande. Liberada del temor de volver a casa, emprende un viaje a tierra firme junto con el “testigo incrédulo” que antes se mencionó. 

Detalles de aplaudirse 

Como mencioné antes, se usa un vestuario tradicional muy hermoso, y además el barco está decorado con motivos budistas que le impregnan el sentido mágico a la historia. A los protagonistas no se les escucha decir una sola palabra en toda la película, haciendo un brillante trabajo gestual. Y para rematar, la música es tremendamente bella; podemos escuchar en varios momentos una melodía que presume el sonido de un violín coreano que es representado en la pantalla como el arco, que el viejo usa tanto para leer la fortuna, como para proteger a la chica y hasta para hacer música.  Bravo. 

Hell

“2001: Una Odisea del Espacio”; Vitaminas visuales, auditivas y mentales.

Son libres de especular sobre el significado filosófico y alegórico de “2001”.

Stanley Kubrick  

No concibo cómo vivieron las pupilas de mis ojos sin antes haber visto 2001: A Space Odyssey. Y es que… ¡POR DIOS! Yo creía que Barry Lyndon era una joya visual, bueno, LO ES, no cabe duda, pero Space Odyssey definitivamente es insuperable hasta para el mismo Kubrick. 

Adelantada y por mucho a su época, 2001: Odisea en el Espacio, es una de las películas más gloriosas de la historia del cine, y no lo digo yo, lo dice ella misma. Se te pone a un lado de las orejas y te canta las palabras de Zaratustra hechas música, sin decir una sola palabra. Posteriormente se te pone enfrente y te abre los ojos diciendo: ¡Mírame! Soy una Maravilla, nuevamente sin decir una palabra, purititas imágenes. 

Así se van las casi dos horas y media que dura, con escasos diálogos, pero con música increíble e imágenes impactantes. Una película que actualmente (creo) no fascinaría a los niños que ya vieron Star Wars, pero que le pregunten a Lucas quién es su papá (entre muchos otros). 

Además del deleite visual que representa y la enervante calidad musical que tiene, Space Odyssey es una película con un argumento demoledor. Pese a que se presta para muchas e inexactas interpretaciones, pueden rescatarse premisas que son evidentes como la evolución del hombre hacia una mejor y más cómoda forma de vida, claro, sin tomar en cuenta los peligros cada vez más cercanos que implica el valerse de la tecnología y más concretamente de la inteligencia artificial. Suena a que Kubrick vislumbró el futuro desde el 68 ¿no?  

Como muchas películas de ciencia ficción, Odisea del Espacio toca el tema de la lucha entre los hombres y las máquinas, quienes provistas de una serie de actividades casi autónomas, además de una inteligencia perfecta, adoptan un sentido de independencia que las llevará a eliminar al más susceptible, contradictorio y paradójicamente más imperfecto de los organismos vivos: el hombre. 

¿Qué más se puede decir de una película como 2001: Odisea del Espacio que no se haya dicho antes? 

No puedo más que admirar la belleza visual que transmite y lo perfectamente bien musicalizada que está, además de intrigarme y buscar respuestas filosóficas acerca de qué demonios representan las barras oscuras enterradas:  

¿Serán la Lucidez? ¿El Conocimiento? ¿Dios? ¿Simplemente Nada? 

Véanla y si ya la vieron vuélvanla a ver.  

-Hell-