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- El Arco y la posesión sexual de ultramar

A Fá.

La última película de Kim Ki-Duk, El Arco (2005) llegó a México y fui a verla de imprevisto. Si bien El Arco pertenece a un estilo de películas que no son mis predilectas, debo reconocer que me gustó y la considero una buena película, por eso, pero también y principalmente porque la vi con la misma persona (una entregada admiradora del cine de Kim Ki-Duk) con quien vi Las Estaciones de la Vida del mismo director, le he de dar un lugar en este espacio. 

Una escueta sinopsis 

La historia habla de un anciano que vive en medio del mar en un barco pesquero, al que asisten turistas y en el que tiene recluida a una linda jovencita que se encontró cuando apenas tenía 7 años, y a quien pretende hacer su esposa ahora que ha pasado una década y ella está por cumplir los 17. Pero diferente a lo que podría parecer una vida de “secuestrador-cautivo”, ella y él mantienen una buena relación, hasta que el hombre, ahogado en celos tiene que correr a todos sus huéspedes a punta de flechazos porque algunos se ven interesados en la chica. 

Resaltando el momento que más me agradó 

Después de que el sueño del viejo protector de la joven se ve frustrado por la fortuna, suceden una serie de incidentes que los llevaran a su distanciamiento, hasta llegar a un punto en el que el anciano comprende que es mejor liberar a la muchachita (para quien su mundo es estar rodeada de agua desde que él la encontró), pero no sin antes haber sido complacido por su joven prospecto de esposa, quien le concede una hermosa y colorida boda a mar abierto, con un lindo ritual, atuendos tradicionales de belleza envidiable y hasta con un testigo incrédulo ante lo que ve. 

Terminado aquel ceremonial, el anciano se da por bien servido y es cuando inicia el momento simbólico y mágico de la historia; el viejo se lanza al océano perdiéndose en su profundidad, para después tomar posesión del cuerpo y la virginidad de la muchachita ¡desde ultramar! pues la joven, quien se había quedado dormida, empieza a experimentar un apasionado coito completo en solitario que culmina con la explosión marina del orgasmo simbolizado con una flecha que se instala a pocos centímetros de la vagina de la chica, dando muerte así a una etapa de su vida como cautiva del anciano que la cuidó por tantos años, y terminando así la vida de él quien se ha liberado de su deseo carnal más grande. Liberada del temor de volver a casa, emprende un viaje a tierra firme junto con el “testigo incrédulo” que antes se mencionó. 

Detalles de aplaudirse 

Como mencioné antes, se usa un vestuario tradicional muy hermoso, y además el barco está decorado con motivos budistas que le impregnan el sentido mágico a la historia. A los protagonistas no se les escucha decir una sola palabra en toda la película, haciendo un brillante trabajo gestual. Y para rematar, la música es tremendamente bella; podemos escuchar en varios momentos una melodía que presume el sonido de un violín coreano que es representado en la pantalla como el arco, que el viejo usa tanto para leer la fortuna, como para proteger a la chica y hasta para hacer música.  Bravo. 

Hell

“2001: Una Odisea del Espacio”; Vitaminas visuales, auditivas y mentales.

Son libres de especular sobre el significado filosófico y alegórico de “2001”.

Stanley Kubrick  

No concibo cómo vivieron las pupilas de mis ojos sin antes haber visto 2001: A Space Odyssey. Y es que… ¡POR DIOS! Yo creía que Barry Lyndon era una joya visual, bueno, LO ES, no cabe duda, pero Space Odyssey definitivamente es insuperable hasta para el mismo Kubrick. 

Adelantada y por mucho a su época, 2001: Odisea en el Espacio, es una de las películas más gloriosas de la historia del cine, y no lo digo yo, lo dice ella misma. Se te pone a un lado de las orejas y te canta las palabras de Zaratustra hechas música, sin decir una sola palabra. Posteriormente se te pone enfrente y te abre los ojos diciendo: ¡Mírame! Soy una Maravilla, nuevamente sin decir una palabra, purititas imágenes. 

Así se van las casi dos horas y media que dura, con escasos diálogos, pero con música increíble e imágenes impactantes. Una película que actualmente (creo) no fascinaría a los niños que ya vieron Star Wars, pero que le pregunten a Lucas quién es su papá (entre muchos otros). 

Además del deleite visual que representa y la enervante calidad musical que tiene, Space Odyssey es una película con un argumento demoledor. Pese a que se presta para muchas e inexactas interpretaciones, pueden rescatarse premisas que son evidentes como la evolución del hombre hacia una mejor y más cómoda forma de vida, claro, sin tomar en cuenta los peligros cada vez más cercanos que implica el valerse de la tecnología y más concretamente de la inteligencia artificial. Suena a que Kubrick vislumbró el futuro desde el 68 ¿no?  

Como muchas películas de ciencia ficción, Odisea del Espacio toca el tema de la lucha entre los hombres y las máquinas, quienes provistas de una serie de actividades casi autónomas, además de una inteligencia perfecta, adoptan un sentido de independencia que las llevará a eliminar al más susceptible, contradictorio y paradójicamente más imperfecto de los organismos vivos: el hombre. 

¿Qué más se puede decir de una película como 2001: Odisea del Espacio que no se haya dicho antes? 

No puedo más que admirar la belleza visual que transmite y lo perfectamente bien musicalizada que está, además de intrigarme y buscar respuestas filosóficas acerca de qué demonios representan las barras oscuras enterradas:  

¿Serán la Lucidez? ¿El Conocimiento? ¿Dios? ¿Simplemente Nada? 

Véanla y si ya la vieron vuélvanla a ver.  

-Hell-